Pfizer y los niños de Nigeria: el ensayo que se pagó con silencio.
Durante una epidemia de meningitis se administró un fármaco experimental llamado Trovan a decenas de niños.
Once murieron. Otros quedaron con graves secuelas.
Años después, en lugar de un juicio público completo, se negoció un acuerdo económico para cerrar el caso.
Despierta.
Cuando una farmacéutica gigante experimenta en población vulnerable de un país africano y luego resuelve todo con dinero, el mensaje es claro: algunas vidas pesan menos que otras en la balanza del beneficio.
No fue un accidente aislado.
Fue la lógica del sistema funcionando con total normalidad.
Los cobayas humanos siguen existiendo.
Solo cambian de continente y de justificación.
¿Cuántos casos más se resolvieron de la misma forma?
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